El malestar que no tiene nombre

El proyecto está formado por cuatro series fotográficas: Soltarse el pelo; Fondo de armario; Tocas, velos y mantillas; La madre naturaleza. 
Impresión papel algodón 310 gr. Tamaños variables

El malestar que no tiene nombre es un proyecto conjunto de Noemí Iglesias y Eugenia Tejón en el que se unen la cerámica y la fotografía en un proceso de investigación en torno a la técnica de la litofanía. Esta antigua técnica que surge en China y se populariza en Europa en el siglo XVIII, aparece tradicionalmente en tazas u otros objetos como lámparas, calentadores de té, etc, siempre vinculados al mundo de la mujer y el hogar.

Para llevar a cabo esta propuesta se realizaron una serie de retratos fotográficos  como modelos de las litofanías, en los que se interactúa con diferentes elementos iconográficos relacionados con la mujer y que desde siempre han definido nuestro aspecto y presencia ante los demás (el pelo largo, las faldas y vestidos, velos, encajes y mantillas), así como elementos vegetales con cierta simbología vinculada al imaginario femenino. Con esos elementos iconográficos se hicieron moldes de escayola que permitieron el vertido de porcelana por colada para su posterior reproducción y repetibilidad. Esta técnica permite obtener el grosor fino semitransparente característico de las litofanías. Posteriormente los objetos se sometieron a un proceso de cocción por reducción en un horno de gas. Este método es necesario para que la luz pase a través del objeto, ya que el aspecto traslúcido dependerá de las altas temperaturas y no solo del grosor fino de la pieza.

Desde un punto de vista conceptual se toma como referencia la obra “La mística de la feminidad” publicada en Estados Unidos en 1963 por Betty Friedan. Se trata de un libro clásico dentro del pensamiento feminista, en el que la autora hace un trabajo de investigación sobre la insatisfacción de las mujeres de su época encasilladas en el papel de esposas y madres. Para poner nombre a esta situación utiliza la expresión “el malestar que no tiene nombre”. 

Nuestra propuesta implica también un trabajo de campo, con el fin de comprobar la vigencia actual de ese “malestar” que denuncia Betty Friedan en las décadas de los 50 y 60. Contactamos con mujeres de diferentes edades y profesiones a las que planteamos un cuestionario similar al que ella utilizaba, con el fin de obtener una pequeña muestra de cuál es la situación actual de la mujer y hasta qué punto se siente satisfecha con su vida en el medio en el que se desarrolla. Algunas de estas mujeres son las modelos de las fotografías y sus testimonios orales forman parte de la pieza sonora que acompaña a la obra plástica.  

Las litofanías se transforman en objetos vinculados al hogar en forma de lámparas y otras piezas luminosas, estableciéndose así una conexión entre una técnica artesanal vinculada a la mujer como modelo y el entorno de lo doméstico. El objeto cotidiano como símbolo de la voz conjunta y actualizada de la mujer de hoy. Cómo piensan y qué opinan las mujeres cuatro décadas después y si hemos sabido ponerle nombre a ese viejo “malestar”. 

Este proyecto ha sido producido gracias a la Beca Artes plásticas 2019 de la Factoría Cultural de Avilés.

Una de sus fotografías fue incluida en Calendario Artistas Asturianas 2022. Mes de mayo.

 




 

© 2022 Eugenia Tejón