Nuevas iconografías

Un  análisis del papel que juega la mujer en la estética e iconografía clásicas, tanto en los textos mitológicos como en las representaciones artísticas derivadas de ellos, deja ver claramente la dureza con la que ha sido tratada la imagen femenina a lo largo de la historia. 

Una de las primeras referencias del papel negativo otorgado a la mujer en la mitología griega aparece en la obra de Hesíodo La Teogonía. El poeta narra que los hombres vivían felices y libres de todo mal hasta que los dioses les castigaron por su descuido, cuando Prometeo les robó el fuego. El castigo de Zeus no fue otro que enviarles a Pandora. Ésta, curiosa, abrió la jarra donde se guardaban las calamidades, que se esparcieron por toda la tierra causando el caos. Esta idea pasó luego a la tradición judeocristiana en el personaje de Eva, que también “peca” de curiosidad al comerse la manzana. Así empieza el ideario patriarcal de orden cósmico. 

Más tarde Aristóteles se sumó a la imagen descalificadora de la mujer influyendo en la filosofía occidental de manera determinante. En Degeneration Animalium considera a la mujer un varón mutilado. 

Pero la tradición clásica no se conforma con crear una mala imagen de la mujer, si no que ejerce sobre ella una violencia extrema sin justificación alguna. El ciclo de Troya, por ejemplo, empieza y acaba con dos sacrificios terribles, el de Ifigenia y Polixena. Éstas son asesinadas, descuartizadas y degolladas a modo de espectáculo ante la multitud de guerreros varones. 

Este modelo iconográfico de mujer menospreciada o maltratada convive con otro aún peor: el modelo perverso de la mujer-monstruo. Estereotipos que simbolizan la feminidad como maligna y peligrosa. Mujeres que traen consigo males y desgracias a los seres humanos. 

Las sirenas y La Esfinge son causas de muerte segura y aterradora, lo mismo que las hermanas Gorgonas capaces de convertir a los hombres en piedra con una mirada. La más terrible de todas, Hidra de Lerna, es representada como un despiadado monstruo acuático con forma de serpiente policéfala y aliento venenoso. Hay muchos más ejemplos: las Arpías, Equidna (la víbora), las Greas, etc, pero todos ellos planificados concienzudamente para que parezca inevitable que sean los hombres quienes tomen las riendas de la sociedad.

Como dice Susana Carro en su reciente ensayo Cuando éramos diosas. Estética de la resistencia de género, las mujeres necesitamos una ideología propia, nuevos valores y nuevos símbolos que nos ayuden a desplegar también nuevos hábitos de vida. En ese sentido este proyecto, en su parte artística, se plantea reflexionar sobre la construcción de un nuevo universo simbólico con el que nos identifiquemos realmente. Empezando por la revisión y recreación positiva de los viejos mitos. Se trata de empezar a crear desde el arte un lenguaje audiovisual propio con el cuerpo femenino como eje central. Un cuerpo que, ante todo debe tener una conexión armónica y positiva con la naturaleza y lo humano, muy lejos de cualquier violencia o castigo. 

Hortus Conclusus

Fotografía intervenida. Papel algodón 310 gr. Flores de cera y nácar hechas a mano. Copia única.

“Un huerto cerrado es mi hermana esposa, manantial cerrado, fuente sellada” 

Cantarde los Cantares 4:12

Los complementos para los trajes de novia con flores de azahar hechos de cera, que llevaban nuestras madres y abuelas en coronas, pulseras o ramos, simbolizan la pureza y virginidad con la que tradicionalmente debían  entregarse al matrimonio. 

Sus labores

Fotografía intervenida. Papel algodón 310 gr. Pay pay publicitario de cartón antiguo. Copia única.

“Vuelve a casa, ocúpate de las labores del telar y la rueca y ordena a las esclavas que se apliquen en el trabajo; y de la guerra nos cuidaremos cuantos varones nacimos en Ilio.”

La Ilíada. Homero

Harpía

Fotografía intervenida. Papel algodón 310 gr. Plumas cosidas a mano y bordado en pedrería. Copia única. 

“No hay monstruo más aciago que ellas ni peste alguna más cruel o castigo de los dioses. Rostro de doncella en cuerpos de ave, nauseabundo el excremento de su vientre, manos que se hacen garras y rasgos siempre pálidos de hambre.”

Eneida. Virgilio

Ariadna en su laberinto

Fotografía intervenida. Papel algodón 310 gr. Laberinto bordado con pelo natural. Copia única. 

“Aún no despierta del todo, amodorrada por el sueño. Moví mis manos, incorporándome para abrazar a Teseo. No había nadie. Los temores sacudieron el sueño; aterrorizada me levanto y mi miembros se lanzaron fuera del lecho solitario. Enseguida resonó mi pecho al golpe de las palmas y, según me encontraba, despeinada por haber estado durmiendo, me arranqué los cabellos.”

Heroidas. Ovidio

El árbol de la ciencia y la culpa

Fotografía intervenida. Papel algodón 310 gr. Bordado con semillas rojas. Copia única. 

“Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: de todo árbol del huerto podrás comer, más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comieres, de cierto morirás. 

Y vió la mujer qur el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos y deseable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto y comió y dio también a su marido, el cual comió así como ella.

Génesis 2:16,17

Complejo de Penélope

Fotografía intervenida. Papel algodón 310 gr. Bordado con pedrería. Copia única. 

“El amor romántico ocupa un lugar excesivamente exagerado en la mujer. Ésta suele sufrir de lo que yo denomino “complejo de Penélope”, cuya figura es una mujer en espera continuamente, al lado del teléfono, tejiendo y destejiendo fantasías”

Marie Langer, psicoanalista austriaca 1910-1987

Exhibiciones

Exposición colectiva online COOVID 20 Fase II. COOperando con la VIDa. 
2020. 

X Feria Arte Oviedo. 
8 – 11 octubre 2020. 

Centru Cultural, Mieres. 
28 febrero – 26 marzo 2021. 
Exhibida como parte de ¡Brujas!. Comisariado por Estefanía Ocampos y Pepa Santamaría.

© 2022 Eugenia Tejón